5 Tips para sobrevivir a la crisis global: finanzas personales

Para nadie es un secreto que el mundo está pasando por una crisis económica. Esto, obviamente, incluye a Latinoamérica, y aunque pueda ser duro de creer, es la más afectada en cuanto se refiere a la crisis del 2020 ¿Por qué?

Porque Latinoamerica se sostiene de la exportaciones de productos y servicios, las cuales se han visto paralizadas a causa de la pandemia. No solo esto, sino que al estar los países primermundistas afectados, repercute fuertemente en los tercermundistas.

No sería la primera vez que Latinoamérica es víctima inevitable de una crisis global, sin embargo, muchos no están preparados (en el sentido económico) para algo como esto. La buena noticia es que ya nos hemos recuperado antes, así que hacerlo nuevamente es cuestión de tiempo y de buena gestiones financieras.

A pesar de estar viviendo un «año muerto» como muchos han denominado al 2020, no nos detenemos en buscar la manera de sobrevivir a la crisis. Seguramente tú has estado pensando una forma de salvar tu economía después de todo, así que es tiempo de que empieces a trabajar en ello.

5 Tips para salvar tus finanzas de la crisis

Lo primero que debes tener presente es que una crisis económica no es aquella que afecta solo al presente, sino que deja fuertes huellas a su paso, desestabilizando el futuro. Por esta razón es importante que estés preparado para defender tus finanzas ahora y a largo plazo.

Si el 2020 no te lo ha enseñado, es tiempo de que aprendas que siempre debes tener resueltas las siguientes preguntas para que una crisis no te agarre con la guardia baja: ¿tienes herramientas para enfrentar una crisis económica? ¿Cuáles? ¿Has hecho presupuesto de tus gastos alguna vez? ¿tienes ahorros? ¿Estás asegurado? ¿por cuánto tiempo puedes vivir si pierdes tus ingresos fijos?

Si tienes resueltas estas preguntas, seguramente no te está yendo tan mal, pero si es todo lo contrario, tienes mucho trabajo por hacer y es mejor que empieces desde ahora.

Aunque muchas personas lo ignoran, la clave del éxito económico, está en la educación financiera que tengamos. Esto es algo que se va inculcando desde la niñez, a partir del día en que tus padres te entregan tu primera mesada. La forma en cómo gastamos ese dinero, es nuestra educación financiera, que poco a poco vamos puliendo.

En caso de que nunca tuviste este incentivo, no debes detenerte para conocer la economía de la que vives. Es importante saber de dónde viene el dinero que ganamos, entender cómo funciona su ciclo.

Es verdad que no es vital conocer el por qué te afectaría que cayera la Bolsa de Tokio, que es la segunda bolsa de valores más grande del mundo, pero al menos debes saber qué factores provocarían que tus ingresos se vieran detenidos.

Así que para sobrevivir a una crisis económica debes tener en cuenta lo siguiente:

1. Aprende los conceptos básicos financieros

Como bien dijimos antes, es importante que tengamos una educación financiera básica, al menos. Manejar el lenguaje financiero no es tan difícil como puede parecer. No se trata de otra cosa que entender los conceptos básicos de esta área, que sin duda tú habrás escuchado más de uno de los que aquí te vamos a brindar.

  • Finanzas: Las finanzas se dividen en privadas y públicas. Como rama de estudio, las finanzas evalúa el intercambio del capital entre empresas o entidades para entender el riesgo y la rentabilidad que esto conlleva. Las finanzas privadas, son las que cualquier individuo puede llevar a nivel personal (gastos, ahorros, etc…) y las finanzas públicas, no son otra cosa que el control del capital e inversiones a nivel del comercio (como empresas, el Estado, etc…).
  • Capital: Es la cantidad de dinero que posee una persona o empresa. Este dinero debe estar completamente disponible para el dueño, en caso de querer usarlo para algún fin.
  • Activo y Pasivo: Los activos son todo aquello que posee un individuo o empresa, partiendo desde los bienes tangibles e intangibles que posean algún valor económico. Por otro lado, están los pasivos, que son las posesiones que no le pertenecen al individuo, es decir, las deudas o compromisos que pueda tener la empresa o la personas que sea el poseedor.
  • Tasa de Interés: Es la cantidad que se gana en un determinado tiempo a costa de un capital invertido. La tasa de interés puede variar en porcentaje y en tiempo medido.
  • Inflación: Es el incremento del precio en los bienes y servicios dentro del mercado financiero, lo que genera una pérdida de valor a la moneda. Para un país, la inflación suele ser negativa, ya que su moneda puede verse devaluada, creando inestabilidad en su economía.
  • Ahorros: Es el resultado de reunir una suma de dinero muy aparte del capital. Es decir, son los activos que posee una persona o entidad, que no afectan el estado financiero de la misma.
  • Presupuesto: Es el plan financiero, generado con el estudio económico personal para prever los ingresos y gastos a realizar por un tiempo determinado (futuro).
  • Inversión: Se trata de la acción de colocar un capital (pequeño o grande) con la intención de generar ganancias a costa de lo invertido. Se dispone el dinero a terceros (personas, empresas, acciones) con la expectativa de incrementar el monto inicial.
  • Liquidez: Se le determina liquidez a la capacidad de volver un activo (acciones, futuros, bienes) en dinero, sin tener pérdidas de valor significativas y de manera inmediata.
  • Rentabilidad: Es el resultado que puede obtenerse tras una inversión, en la cual debe verse las posibles ganancias de los recursos financieros usados.
  • Riesgo: Es la contra-parte de la rentabilidad, ya que representa las posibles pérdidas en una inversión. Sin embargo, el riesgo va de la mano con la rentabilidad, ya que ambas juegan un papel importante al momento de invertir.
  • Ingresos y Egresos: Los ingresos se refieren al dinero que entra, como por ejemplo, el sueldo que ganas después de tu jornada laboral, o en caso de una empresa, es el dinero que se adquiere gracias a su función. Los egresos, por su parte, son desembolso que tiene un individuo o entidad, es decir, los gastos que se generan a partir del capital.

2. Planifica tus finanzas personales

La importancia de llevar un orden en nuestra vida, es que con ello conseguimos armonía en nuestra mente. Si hay algo que nos causa mayores preocupaciones, es sin duda, la economía. Por esa razón, llevar bien nuestras finanzas personales, es imprescindible.

Para lograrlo, debemos establecer ciertos «patrones» y determinar los factores que conforman nuestras finanzas. Vamos a ello:

  • Conoce tus ingresos y egresos: Para comenzar, vas a tener que crear una planilla con tus ingresos mensuales. Y hacer un estudio, basándote en recibos y boletas de meses anteriores, para conocer cuales son tus gastos fijos (servicios de hogar, comida, higiene, mensualidades, etc…).
  • Elabora un presupuesto de gastos: Una vez determinado cual es tu capital, respetando tus gastos mensuales, pasas al siguiente nivel que es crear un presupuesto de gastos (semanal o mensual). Con la ayuda de alguna app de finanzas, puedes llevar el control de tu dinero. La finalidad de tener un presupuesto, es evitar que gastes más de lo que ganas o dispones, respetando tu balance personal.
  • Conoce tu balance personal: Es importante que conozcas cual es tu estado económico, mensualmente. Con un balance personal, puedes estar al tanto de tus activos y pasivos. De esta manera lograrás establecer límites en tus finanzas, respetando el dinero que ya tiene un fin o destino.
  • Elimina todas tus deudas: Finalmente, cuando ya tengas todo lo anterior bien definido, tendrás que empezar a trabajar en deshacerte de las deudas. Te recomendamos esta Guía para salir de deudas, que puede ayudarte a dar este paso tan importante en tus finanzas personales.

Si ya sabes lo que ganas, lo que tienes, y lo que gastas, puedes planificar lo que quieres hacer con tu dinero. Lo ideal es que controles tu economía para que no solo te alcance para vivir, sino que te permita hacer crecer tus ingresos.

3. Realiza un plan de prevención de riesgos

«Más vale prevenir, antes que lamentar» ¿has escuchado ese refrán antes, no es así? La razón por la que sea tan dicho, es porque guarda mucha verdad en sus palabras.

Cuando apareció el Covid-19 nadie se esperaba que traería tras su paso, las fuertes consecuencias en las que nos vemos sumidos hoy en día. Que el mundo haya tenido que entrar en Estado de Emergencia, guardando un aislamiento social, es algo que ninguno se imaginaba.

Gracias a eso, muchas personas perdieron su trabajo, y lo más seguro es que la mayoría no contaba con un plan de prevención para una situación semejante ¿fue ese tu caso?.

No importa si la respuesta es afirmativa o negativa, si ya tuviste un plan de prevención para una crisis económica, igual tienes que volver a armar otro. Y si no lo habías hecho antes, es mejor tarde que nunca.

Lo primero que debes incluir en tu plan de prevención de riesgos, es el ahorro. Así es, ahorrar será tu herramienta estrella para una situación como esta. Las razones son fáciles; cuando se nos presenta una crisis económica, tenemos que estar preparados para que nuestros ingresos queden detenidos. Así que ¿cómo vamos a vivir?

Aquí es donde los ahorros hacen su entrada heroica, y te salvan de la quiebra total. Además de proveerte un capital para que inviertas y puedas seguir generando ingresos, en caso de que tu ingreso principal fallara.

Te recomendamos tener tus ahorros en dólares, porque esta moneda es las más comercializada en los mercados financieros. Muy aparte de tener una estabilidad y fortaleza que otras monedas no tienen, el dólar puede proteger tus finanzas de una inflación.

Otro factor que te recomendamos incluir en tu plan, es un Seguro de vida. Si no lo tienes todavía, es momento de que te pongas manos a la obra y evalúes cual aseguradora te conviene más. Es importante que en una crisis económica, haya una entidad que te respalde en caso de que tú no puedas financiarte por ti mismo.

Recuerda siempre que el que controla su presente, podrá proyectar su futuro.

4. Conoce el porqué de tus gastos

Aquí es donde vuelves a generarte algunas preguntas que quizá no hayan pasado por tu cabeza anteriormente. Y es porque siempre debemos conocernos y aceptar nuestros problemas para poder buscarles solución.

¿Te ha pasado que llegaste a casa con un objeto que no te sirve para nada en especifico o que simplemente no necesitabas? Si esto ha ocurrido es porque los impulsos te dominan, y no solo a ti, sino a tu bolsillo.

De ahora en adelante, antes de comprar algo que no estaba dentro de tu presupuesto, debes preguntarte «¿por qué quiero comprarlo? ¿Lo necesito, para qué? ¿tiene prioridad?» estas preguntas serán el filtro que te ayudará a evitar que tengas gastos innecesarios que puedan afectar tu economía.

Recuerda que si ya has estipulado un plan financiero, debes respetarlo para que puedas ver los resultados. Por eso es importante que conozcamos nuestros gastos y sepamos decirles no a las compras compulsivas que no nos servirán de nada o que no necesitamos de primera mano.

5. Diversifica tus ingresos

La vida nos da lecciones todo el tiempo, pero queda en nosotros sacarles provecho. La lección que te dejará esta crisis global, es que no puedes depender de un solo medio de ingreso porque quedas vulnerable a ser privado del mismo y quedar en la deriva.

¿Qué tiene de provechoso esto? Que es tiempo de empezar a buscar otras maneras de ganar dinero sin dejar tu principal fuente de ingreso (en caso de que la mantengas). Puedes empezar por buscar ideas para ingresos independientes o irte de frente con las inversiones, que es bastante recomendado.

BONUS: Invierte con un apalancamiento

¿Alguna vez has pensado en usar una deuda a tu beneficio? Es decir, solicitar un préstamo del cual te beneficiarás al 100%, aún después de pagar los intereses que hayas acumulado. El apalancamiento se trata de eso.

Básicamente, apalancarte es invertir con un capital propio pero pequeño, y aumentarlo mediante un crédito. De esta forma, creas una mayor rentabilidad, y en el momento que recibes tus ganancias, habrás recuperado tu capital, obtenido ganancias y lo necesario para pagar tu deuda con intereses.

Por ejemplo, imagina que tienes un capital de 100$ y piensas en invertir en acciones que tienen el precio de 2$ cada una. Por lo tanto, con tu capital puedes comprar 50 acciones. Un tiempo después, estas mismas acciones, suben de valor y se posicionan a 3$, así que tu ganancia, al venderlas, sería 150$. Habrás recuperado tu capital y conseguido 50$ de ganancia a tu inversión.

Ahora… si usaras el apalancamiento, las cosas serían diferentes.

Supón que tengas el mismo capital (100$) y las acciones estén al mismo precio de 2$ cada una. Sin embargo, esta vez decides pedirle un préstamo al banco de 500$, así tu capital vendría siendo 600$ en total. Ahora tu capacidad de compra aumenta, obteniendo 300 acciones para ti. Pasa el tiempo y son aumentadas a 3$, por lo que las vendes. Tu ganancia sería 900$, por lo que le restas el préstamo de 500$ del banco más sus intereses que podrían ser 100$. Termina quedándote 300$ de los cuales, 100$ son la recuperación de tu capital, y 200$ será tu ganancia final.

Gracias al apalancamiento, pudiste ganar tres veces más de lo que habrías ganando de haber invertido con tu capital original. Apalancar es aumentar la rentabilidad de tu inversión, pero también se aumenta el riesgo. Así que no es algo que deba hacerse sin ser cautelosos.

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